Ghostgirl. Estar muerto no mola... ¿o sí?

Autora: Tonya Hurley
Editorial: Alfaguara
Páginas: 341
Edición: Cartoné, rústica y bolsillo (en Punto de Lectura)
Chapas: Gothic approved, Halloween item.

Charlotte Usher, estudiante del Hawthorne High está muerta. Muerta por la cosa más estúpida del mundo: haberse tragado un osito de caramelo de goma. Lamentablemente, nadie está a su lado para ayudarla cuando esto le ocurre a la salida de una de sus clases en el instituto, asfixiándose en la agonía de no haber conseguido ni uno solo de los objetivos que se había propuesto para ser alguien en la vida.
           Y es que Charlotte era una adolescente del montón, una cualquiera, una nadie que lo que más anhelaba en el mundo era ser popular, tener amigos populares, ser envidiada por el resto de los estudiantes... pero sobre todo, lo que más anhelaba, era poder salir con Damen Dylan, el chico guapo del instituto. Una tarea muy complicada si eres invisible para todo el mundo, y una tarea imposible si estás muerta... o ¿no?.
         
Damen sale con Pétula Kensington, la tipa cañón (y zorrón) del instituto. La típica rubia, jefa de las animadoras que impone las leyes de lo que mola y de lo que no al resto de la plebe estudiantil. Pétula se acompaña de “las Wendys”, otras dos rubias de bote que la acompañan cual perritos falderos lamiendo las suelas de sus taconazos Louboutin por donde quiera que va. Ellas tres forman un trío infernal que disfruta haciendo el mal a compañeros y profesores, derrochando pasta en modelitos y en fiestones y disputándose los cariños de los tíos buenos. ¿Os suena bien?, pues esto a la buena de Charlotte le suena de maravilla, por lo que no aceptará su muerte tan fácilmente y luchará por conseguir todo lo que siempre había querido.
                 
        
Para ello se ayudará de sus nuevos amigos fantasmas: otros adolescentes, que como ella, han fallecido dejando algún asunto pendiente de resolver en vida. Todos juntos están en la versión del otro mundo del instituto Hawthorne, recibiendo clases de “Muertología”, para aceptar lo que son y para poder dar el siguiente paso hacia el descanso definitivo. En estas clases, Charlotte llegará a la conclusión de que para poder dejar la especie de limbo en la que se encuentra ha de conseguir asistir al Baile de Otoño con Damen, y que este le de el primer beso que jamás recibió en vida de ningún chico.
         
Empollándose el libro, Charlotte descubre que hay un método para poder poseer a una persona, lo que la lleva a buscar a la candidata perfecta... Inesperadamente, descubre que esta persona con la que se compenetra tan magníficamente es Scarlett Kensington, la hermana gothic-emo-punk de Pétula. Por supuesto Pétula y Scarlett no se pueden ni ver, son el día y la noche, lo positivo y lo negativo, por lo que cuando comienzan las posesiones de Charlotte para intentar conseguir sus objetivos, medio instituto alucina.

          Con estos personajes y esta premisa, Tonya Hurley construye un relato bastante ágil y divertido que hará las delicias por igual de las fans de París Hilton y de Tim Burton. El libro está impregnado de una estética gloomy-but-cute en la que destaca el gusto de Tonya por la subcultura gótica. La obra está plagada de referencias a las obras o a los autores de novelas del género de terror o afines (Hawthorne, Usher), está llena de citas de personajes admirados por la comunidad goth (Oscar Wilde, Poe, P.B. Shelley, Virginia Wolf o Sylvia Plath), pero lo que más predomina son los extractos de canciones de grupos tan míticos como The Cure, Vince Clarke, The Smiths, Evanescence o Radiohead.    
          Ciertamente, el libro es muy musical, los melómanos, y en especial los que disfruten con este tipo de grupos van a tener una lectura con banda sonora, ya que en cada capítulo o situación importante puedes escuchar mentalmente la canción que Tonya a elegido para ambientar ese momento. Letras y música unidos indisolublemente.  

          Y la verdad es que queda fenomenal, sobre todo cuando enriquece a los personajes hasta el punto de hacerlos sumamente reales. O incluso darles algo de vidilla, porque si no fuera por la música que comparten Damen y Scarlett, cuando empiezan a conocerse, el bueno de Damen se quedaría como un guaperas más del montón sin nada interesante que aportar o que decir, así que gracias a sus conversaciones sobre grupos, al menos, ¡¡se me vuelve algo interesante!!

          La que sin lugar a dudas os va a conquistar es Scarlett; ya lo me diréis. Es la chica rara y misteriosa que todo el mundo quiere conocer aunque nadie lo confesaría, porque sería como manifestar que te mola lo freak y lo diferente. Con sus estilismos de combinaciones imposibles, su maquillaje extravagante y su actitud de tipa dura, es como un imán para los que buscan a alguien diferente. Además, el que sea la maravillosa amiga que todo el mundo desea, en contraposición con su hermana que aparentemente es un ángel pero que en realidad es una bruja, nos hace cuestionarnos con más profundidad el tema de los tópicos de la imagen, de los estereotipos. La primera en abrir los ojos a este respecto es Charlotte, que se hará tan inseparable de Scarlett que no se querrá alejar nada de ella, y que se dará cuenta de su equivocada escala de valores en la vida al ver como lo que ella creía que podría atraer a Damen a su lado no hace más que alejarle.

          Otra cosa que me gustaría destacar es la cantidad de humor negro que tiene el libro. Tiene hasta un punto escatológico en algunos momentos, nada grave he de decir... Pero la verdad es que este toque de humor dinamiza mucho la historia, que se lee muy rápido y no se hace nada pesada, lo que llevará a que disfruten el libro los lectores más jóvenes. También lo hace muy apropiado para llevárselo a algún viaje, ya que no nos exige un alto grado de concentración.

          Para finalizar, me gustaría enfatizar la magnífica edición del libro, que está repleto de detalles que lo convierten en una pequeña joya. La cubierta en tapa dura tiene una ventana en el centro con forma de ataúd en la que se ve la sombra de una chica. Al girarla podemos ver la ilustración de nuestra chica protagonista, Charlotte, en un estilo muy Burtoniano. Esta imagen de Charlotte nos acompañará por todos los inicios de capítulos, simbolizando y resumiendo lo que Tonya nos va a contar. Los interiores están magníficamente decorados con guirnaldas de flores fúnebres en negro y rosa en todas y cada una de las páginas. Y lo más asombroso, y raro de ver hoy día (porque significa dejarse la pasta en hacerlo) es el canto del papel en un bonito rosa metalizado con la estampación del título. Doy un aplauso a tanto atrevimiento.

          En conclusión, un libro muy atractivo para todas aquellas lectoras y lectores con un gusto por lo diferente y siniestrillo pero con una visión de la vida optimista y positiva.

 

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